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Fertilizantes para césped

El césped natural necesita de nutrientes para su correcto mantenimiento, por eso es tan importante utilizar fertilizantes

Antes de fertilizar el jardín debemos conocer la variedad de césped natural que tenemos, el cómo y cuándo aplicar el fertilizante y las propiedades que tiene el suelo.

Los fertilizantes están compuestos de varios elementos químicos, todos ellos muy necesarios para el correcto crecimiento de la planta, pero los tres principales son nitrógeno, fósforo y potasio.

Tepes Julián, empresa especializada en el cultivo de césped natural en rollos le aconsejamos la utilización de un fertilizante complejo de microelementos tal y como nosotros empleamos en nuestro césped. Solicite presupuesto sin compromiso.

Abono para césped
Abono para césped

Tal y como ocurre con la siega y el riego que si se realizan de forma incorrecta podemos dañar al césped, con el fertilizante pasa lo mismo. Una dosis inadecuada puede acarrear serios daños a la planta, para ello debemos conocer la dosis a aplicar, y las indicaciones del fabricante sobre consejos y normas de su manipulación.

En ocasiones no se fertiliza el césped por desconocimiento de todas las propiedades que le aporta. Vamos a intentar explicar el porqué es necesario fertilizar, que tipo de fertilizantes existen, como se debe aplicar y hasta mencionar algunos de los errores que se cometen más habitualmente.

Aunque el suelo en ocasiones aporta los nutrientes que la planta necesita, con el paso del tiempo van disminuyendo, por eso es primordial la función del fertilizante al césped natural.

Las principales razones de fertilizar el césped son:

  • Las siegas continuadas a las que está el césped expuesto.
  • La falta de nutrientes y suelos arenosos.
  • Ayuda a recuperarse más rápidamente por el ataque de hongos, y previene ese ataque.
  • Activa el crecimiento general de la planta.
  • Controla y disminuye la aparición de malas hierbas.
Abono para césped
Abono para césped

Uno de los elementos principales presente en el fertilizante es el nitrógeno, una baja cantidad de éste provoca poca densidad y tiende a amarillear el césped.

La cantidad de fertilizante que se debe usar dependerá del tipo de suelo, la variedad del césped y el área que vayamos a fertilizar.

Para nuestros cultivos utilizamos siempre un tipo de abono que lleva las cantidades justas de todos los elementos que necesita para su correcto crecimiento, como son nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio, azufre, boro, hierro, manganeso y zinc. Se presenta de forma granulada permitiendo la absorción de sus nutrientes de una manera eficiente y equilibrada.

Dependiendo de su forma o estado de presentación, los fertilizantes podrán ser:

Líquidos, de forma rápida penetra en la tierra, llegando hasta las raíces. Habitualmente se mezcla con agua.

Granulado, se esparcen por todo el área a fertilizar, siempre ha de ser regados para su correcta disolución y absorción en la tierra. Se controla fácilmente su aplicación. Este tipo de fertilizantes pueden ser de liberación lenta o rápida.

  • Lenta, actúa durante 8 a 12 semanas liberando los nutrientes que la planta necesita de una forma gradual. Fertiliza de una mejor manera durante más tiempo, evita un desarrollo excesivo de la planta y minimiza la pérdida de nutrientes y de sufrir el césped quemaduras.
  • Rápida, en tan sólo 4 semanas aproximadamente los nutrientes son liberados.
Abono ideal para césped natural
Abono ideal para césped natural

Estos tiempos de absorción son aproximados, dependerán del agua que reciban y de la temperatura ambiente que exista.

Algunos fertilizantes combinan la acción herbicida. Unos serán preemergentes evita la aparición de malas hierbas y postemergentes muy eficaces en caso de aparecer las malas hierbas.

Como ya hemos dicho los fertilizantes están compuestos de varios elementos químicos, todos y cada uno de ellos aportan al césped natural de unas cualidades y beneficios determinados. Destacamos los elementos más utilizados, junto con su simbología y una pequeña descripción. Así conoceremos mejor las propiedades que aportan cada uno de ellos a la planta.

  • Nitrógeno (N): Responsable de su color verde, ayuda en el crecimiento de sus hojas. Es el que más presencia tiene en la planta.
  • Fósforo (P) y Calcio (Ca): Ayuda en el correcto desarrollo de las raíces.
  • Potasio (K): Ayuda en el crecimiento de las raíces y le aporta resistencia ante sequías, fríos intensos o enfermedades.
  • Magnesio (Mg): Favorece la formación de azúcares, componente fundamental en el tejido vegetal.
  • Azufre (S): Aumenta su coloración verde. Poder fungicida.
  • Cinc (Zn): Elemento esencial para la síntesis de proteínas y en el metabolismo del nitrógeno. Participa en el crecimiento y desarrollo de la planta.
  • Hierro (Fe): Una falta de hierro amarillea al césped. Es fundamental su presencia para su crecimiento.
  • Manganeso (Mn): Mejora la fotosíntesis cuando se une con el hierro.

Los tres elementos principales que deben existir en un fertilizante son: nitrógeno (N) 12%, fósforo (P) 11% y potasio (K) 18%. Unidos a otros también necesarios como son zinc, manganeso, azufre magnesio, hierro y boro en cantidades más bajas logran un abono perfectamente equilibrado, aportando de esta manera todos los nutrientes necesarios que el césped necesita.

En las estaciones de primavera y otoño es cuando hay que aplicar el fertilizante. Lo principal es que no haga un calor ni frío extremos. La cantidad a aplicar es muy importante controlarla, poca dosis no aportaría nada al césped y un exceso lo perjudicaría.

Cuando apliquemos el fertilizante debemos evitar que se concentre mucho en alguna zona, esto le provocaría quemaduras al césped. La forma de aplicarse puede ser manualmente, esparciendo el abono o mediante herramientas que siempre facilitan en algo esta tarea. Siempre debemos terminar la fertilización con un buen riego para que se disuelva y absorba la tierra todos los nutrientes.

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Es recomendable aplicarlo después de la siega y nunca con el césped mojado o húmedo para evitar quemaduras a la planta.

Siempre es necesario mantener unas medidas mínimas de seguridad tales como no abonar con viento, utilizar prendas y métodos de protección, limpiar los utensilios correctamente después de su uso y evitar el contacto con la piel.

Los errores más comunes cuando utilizamos fertilizantes son por la utilización de abonos no equilibrados, por no realizarlo de una manera uniforme o no regar lo suficiente después de su aplicación.

La utilización de fertilizantes para el césped natural es muy sencilla y necesaria, sólo hay que seguir unos consejos básicos y nuestro jardín lucirá perfecto durante todo el año.

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Abono ideal para el césped natural

El abono es uno de los pilares básicos de mantenimiento de césped natural, al igual que el riego y la siega. A la hora de abonar debemos elegir aquellos nutrientes que mejor le vayan al césped natural.

En primer lugar, veamos los diferentes tipos de abonos que existen. Por un lado, están los abonos simples que son los que está compuesto por un único nutriente (o bien nitrógeno, o bien fósforo o bien potasio). Por otro lado, los abonos compuestos son aquellos que tienen de forma conjunta dos de los fertilizantes citados. Dentro de estos últimos, podemos subdividirlo en abonos complejos y abonos de mezcla.

Los abonos de mezcla son mezclas físicas de materias primas, sin reacción química. Esto quiere decir que cada gránulo contiene un nutriente. Pues en un saco se encuentra la mezcla de los diferentes nutrientes. A diferencia de los abonos complejos, éstos se obtienen a través de reacción química. La diferencia reside que en los abonos complejos cada gránulo está formado por 2 o 3 nutrientes.

Abono ideal para césped natural
Abono ideal para césped natural

Desde Tepes Julián recomendamos la aplicación en el césped natural de un abono complejo con un NPK 12-11-18. Las ventajas de este tipo de abono son los siguientes:

  • Son más resistentes a la abrasión y a la formación de polvo.
  • Reducir costes secundarios como el transporte y distribución por trabajar con menores cantidades de producto.
  • Cada gránulo contiene los tres nutrientes, facilitando el aprovechamiento hacia la planta.
  • Permiten una distribución uniforme y un mejor aprovechamiento.
  • Evita la separación de los componentes durante la aplicación, el transporte o el almacenaje.

Además, en el mercado de fertilizantes NPK existe una amplia y variada oferta de productos de diferentes fabricantes e importadores. Existen los NPK tipo 1 en el que todos sus nutrientes son asimilables por las plantas y, por otro lado,  los NPK tipo 2 donde el fósforo que contiene es insoluble. Muchos fabricantes ofertan abonos complejos tipo 2 a un precio algo más barato cuando no tiene nada que ver con el tipo 1. Y luego afectará en la supervivencia del césped. Por tanto, no dude en nutrir al terreno de un buen abono porque se ahorra tiempo y dinero.

Tipos de riego: Aspersión y difusores

El riego, junto con el abono y la siega, es la tarea más importante para un correcto mantenimiento de césped natural. Este tipo de planta ornamental es importante que esté siempre humedecida para mantener el césped con sus cualidades: color verde intenso, agradable al tacto.

La gestión del riego es importante tanto para el medio ambiente como para nuestro bolsillo. No se debe regar de forma excesiva porque provocaría encharcamientos y, en consecuencia, enfermedades y hongos, tampoco porque el suelo quedaría compacto y no recibiría oxígeno y moriría por asfixia. Otra de las causas por las que no se debe regar en abundancia es porque podría disolver rápidamente los nutrientes que aportemos en cuanto al abono.

Por otra parte, no se debe regar poco debido a que provocarían la muerte ante la escasez de agua. Si el césped se le ve de un tono pálido puede ser debido por falta de abono y agua. El color verde grisáceo es el primer indicio de la falta de agua. Si se trata de forma rápida, podría volver a crecer.

Tipos de riego
Tipos de riego

En cuanto a la formar de regar, los profesionales no aconsejan hacerlo con manguera, a no ser que sea porque es un terreno de pequeñas dimensiones. El motivo reside en que el agua no cae de manera por igual en todo el jardín y podría haber zonas que se podrían marchitar. Así, los métodos más habituales es la instalación de un riego automático por aspersores o difusores. Hay que tener en cuenta, aunque es una obviedad, que cuando haya lluvias se debe regar menos, que las zonas de sombra requieren menos agua o, incluso, cuando el césped esté algo largo.

Por último, en los meses de primavera, dependiendo de las precipitaciones, habría que regar un riego diario (en condiciones normales). En verano habría que aumentar a dos riegos diarios (excepto en la primera semana de instalación de los tepes de césped natural, que serán de 3 riegos). En otoño e invierno, prácticamente no habría que hacer ningún riego porque suelen haber lluvias generalizadas. De no ser así, habría que dar un riego cada 10 días.