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  • Les informamos que del 02 al 17 de agosto, cerramos por vacaciones. Disculpen las molestias.

Abono ideal para el césped natural

El abono es uno de los pilares básicos de mantenimiento de césped natural, al igual que el riego y la siega. A la hora de abonar debemos elegir aquellos nutrientes que mejor le vayan al césped natural.

En primer lugar, veamos los diferentes tipos de abonos que existen. Por un lado, están los abonos simples que son los que está compuesto por un único nutriente (o bien nitrógeno, o bien fósforo o bien potasio). Por otro lado, los abonos compuestos son aquellos que tienen de forma conjunta dos de los fertilizantes citados. Dentro de estos últimos, podemos subdividirlo en abonos complejos y abonos de mezcla.

Los abonos de mezcla son mezclas físicas de materias primas, sin reacción química. Esto quiere decir que cada gránulo contiene un nutriente. Pues en un saco se encuentra la mezcla de los diferentes nutrientes. A diferencia de los abonos complejos, éstos se obtienen a través de reacción química. La diferencia reside que en los abonos complejos cada gránulo está formado por 2 o 3 nutrientes.

Abono ideal para césped natural
Abono ideal para césped natural

Desde Tepes Julián recomendamos la aplicación en el césped natural de un abono complejo con un NPK 12-11-18. Las ventajas de este tipo de abono son los siguientes:

  • Son más resistentes a la abrasión y a la formación de polvo.
  • Reducir costes secundarios como el transporte y distribución por trabajar con menores cantidades de producto.
  • Cada gránulo contiene los tres nutrientes, facilitando el aprovechamiento hacia la planta.
  • Permiten una distribución uniforme y un mejor aprovechamiento.
  • Evita la separación de los componentes durante la aplicación, el transporte o el almacenaje.

Además, en el mercado de fertilizantes NPK existe una amplia y variada oferta de productos de diferentes fabricantes e importadores. Existen los NPK tipo 1 en el que todos sus nutrientes son asimilables por las plantas y, por otro lado,  los NPK tipo 2 donde el fósforo que contiene es insoluble. Muchos fabricantes ofertan abonos complejos tipo 2 a un precio algo más barato cuando no tiene nada que ver con el tipo 1. Y luego afectará en la supervivencia del césped. Por tanto, no dude en nutrir al terreno de un buen abono porque se ahorra tiempo y dinero.

Tipos de riego: Aspersión y difusores

El riego, junto con el abono y la siega, es la tarea más importante para un correcto mantenimiento de césped natural. Este tipo de planta ornamental es importante que esté siempre humedecida para mantener el césped con sus cualidades: color verde intenso, agradable al tacto.

La gestión del riego es importante tanto para el medio ambiente como para nuestro bolsillo. No se debe regar de forma excesiva porque provocaría encharcamientos y, en consecuencia, enfermedades y hongos, tampoco porque el suelo quedaría compacto y no recibiría oxígeno y moriría por asfixia. Otra de las causas por las que no se debe regar en abundancia es porque podría disolver rápidamente los nutrientes que aportemos en cuanto al abono.

Por otra parte, no se debe regar poco debido a que provocarían la muerte ante la escasez de agua. Si el césped se le ve de un tono pálido puede ser debido por falta de abono y agua. El color verde grisáceo es el primer indicio de la falta de agua. Si se trata de forma rápida, podría volver a crecer.

Tipos de riego
Tipos de riego

En cuanto a la formar de regar, los profesionales no aconsejan hacerlo con manguera, a no ser que sea porque es un terreno de pequeñas dimensiones. El motivo reside en que el agua no cae de manera por igual en todo el jardín y podría haber zonas que se podrían marchitar. Así, los métodos más habituales es la instalación de un riego automático por aspersores o difusores. Hay que tener en cuenta, aunque es una obviedad, que cuando haya lluvias se debe regar menos, que las zonas de sombra requieren menos agua o, incluso, cuando el césped esté algo largo.

Por último, en los meses de primavera, dependiendo de las precipitaciones, habría que regar un riego diario (en condiciones normales). En verano habría que aumentar a dos riegos diarios (excepto en la primera semana de instalación de los tepes de césped natural, que serán de 3 riegos). En otoño e invierno, prácticamente no habría que hacer ningún riego porque suelen haber lluvias generalizadas. De no ser así, habría que dar un riego cada 10 días.